lunes, 18 de junio de 2007

Va de Mandalas I


Mi primer encuentro con los mandalas fue hace unos años en la ventanilla de La Casa Elizalde cuando yo le pregunté a una amable chica que de qué trataba ése curso que ofertaban sobre mandalas.

No entendí demasiado bien su explicación, pero en cuanto escuché la palabra "pintar" le dije que me inscribiera al curso.

Curiosamente pocos días después me presentaron a una chica hindú, la cual se echó a reir cuando supo que yo acababa de salir de mis clases de pintura de mandalas. Imagino que aquello era como si un extranjero me contara a mi que está haciendo un curso sobre la tortilla de patatas.

Tal vez por el buen rato que le hice pasar a costa de mi "ridículo curso" tuvo la generosidad de hablarme sobre los mandalas, explicándome cosas que no me habían contado en clase y que después no he llegado a leer en ningún libro.

La chica en cuestión hacía años que había dejado de pintar mandalas, a pesar de que donde ella había nacido era una tradición según la cual toda la familia se reunía de forma habitual para pintar un mandala entre todos. Antiguamente usaban arenas de colores, y no me quedó claro si seguían "pintando" así o si utilizaban algún tipo de pigmento diluido en agua.

Lo que parecía claro era que, aunque respetaba la pintura de mandalas, para ella ya no era lo suficientemente motivante y prefería gastar ese tiempo con los amigos.

3 comentarios:

Androides dijo...

Continúa aquí:

http://terapiarte.blogspot.com/2007/08/ms-mandalas-2.html

Cecilia Candria-Argentina dijo...

La idea de pintar Mandalas, es muy buena para relajarte y olvidarte del entorno por un buen rato. Además, poseen muy lindos diseños combinables para lo que quieras aplicarlos. Yo lo hice para decorar la tapa de una caja de cartón, que la utilizo para las medias.
Muy bueno el Blog
Saludos desde Argentina

Androides dijo...

Completamente de acuerdo contigo.
Espero seguir viéndote por aquí. Saludos!