lunes, 4 de febrero de 2019

9 trucos para hacer más amplio un salón pequeño


Cuando llegué a mi nuevo piso yo venía de tener otro salón que medía más del doble del nuevo. Si hubiera querido meter en este espacio mis muebles anteriores, habría sido imposible, así que tuve que desprenderme de muchos de ellos. Pero esto no fue todo. Tuve que estrujarme los sesos para lograr que mi nuevo salón fuera tan agradable y acogedor como el anterior, sin importar su tamaño. Creo que lo logré. Os cuento cómo.

1.- Sin mesa de centro



En realidad esta no es una idea que haya incorporado a mi vida recientemente. La verdad es que nunca he tenido una mesa baja frente al sofá, y la razón es que a mí personalmente no me resulta nada útil. Para mí, es más un objeto con el que tropezar o sobre el que poner los pies, y para este último objetivo hay muebles más apropiados.

Desde luego no digo que una mesa de centro frente al sofá no sea necesaria. Esto dependerá de las necesidades de cada persona/familia. Sin duda conozco muchas casas en las que la mesa de centro tiene una función muy útil, pero también conozco otras en las que solo es un mueble más que hay que limpiar y que ocupa espacio.

2.- Una alfombra en el espacio principal



A no ser que el suelo de tu salón sea de una gran belleza y de un material cálido, pocas veces un salón es más acogedor sin una alfombra que con ella. Una alfombra bien elegida puede aportar mucha calidez y ser muy funcional.

Gracias a que tengo una alfombra mullida y fácil de limpiar, puedo permitirme sentarme sobre ella o incluso tumbarme si quiero realizar alguna actividad en la que necesito un espacio horizontal amplio. ¡La sensación es una gozada!

3.- Un gran espejo en el lugar correcto



Los espejos pueden ayudar a ampliar una estancia de una forma asombrosa. Si se elije bien su posición, pueden aumentar considerablemente la luminosidad gracias a la luz que reflejan. Ganas amplitud y luz con un solo elemento.


4.- Paredes tranquilas

Especialmente, si no cuentas con un salón de techos altos y paredes pintadas en colores claros, es muy desaconsejable llenar las paredes de cuadros y objetos decorativos. Al menos, es desaconsejable si tu objetivo es lograr un espacio visual más amplio.

Me encanta el arte y la decoración, pero prefiero dejar las paredes casi desnudas a sacrificar la sensación de amplitud. El día que tenga un salón más grande, me permitiré darle más vida a las paredes, hasta entonces las dejaré tranquilas.


5.- Muebles bajos y solo los necesarios



Las librerías, los muebles-bar, las alacenas, etc. son muebles que pueden ser preciosos y tener una función muy útil y estética en tu salón. Sin embargo, si el espacio no es suficientemente grande y quieres moverte con libertad, tendrás que evitarlos.

Piensa bien qué objetos necesitas tener en tu salón y adecúa el tamaño de los muebles. Verás que podrás ganar muchísimo espacio reduciendo el tamaño de los muebles.

Yo gané espacio introduciendo solamente: una camarera reconvertida en mueble para plantas, una consola en cuyos cajones me cabe mucho más de lo que puedo necesitar y que me ayuda a sostener un gran espejo, y un mueble pequeño para la televisión.

Por cierto que el mueble de la tele, en mi salón no está enfrente del sofá por criterios estéticos y funcionales. Como yo casi no veo la televisión, para mí no tiene sentido darle protagonismo colocándolo en el centro del salón. Además, será porque mi tele es antigua pero me parece un objeto anti-decorativo así que no quiero tenerlo delante de mí cuando estoy en el sofá. Prefiero la vista de las plantas...

6.- Plantas vivas



Un elemento decorativo que da mucha vida a cualquier espacio son las plantas reales. En general huyo de las plantas artificiales porque, aunque estén muy bien conseguidas y no se note que son artificiales, lo más bonito que puede aportar una planta a tu vivienda es precisamente su estado de perpetuo cambio. Eso sí, si no vas a cuidar de ellas, posiblemente sea mejor no tenerlas. No hay nada más triste que entrar en una casa llena de plantas muertas.

Pero si te gustan las plantas y crees que tienes tiempo para cuidar de ellas (lo cual es incluso terapéutico) te recomiendo muchísimo que incluyas en tu salón varias macetas.

La mayoría de las personas que han visitado mi casa, lo primero que han alabado al entrar en el salón ha sido el rincón de plantas. A nadie le deja indiferente.


7.- Pequeña banqueta multifunción



En realidad este no es un elemento para crear amplitud a tu salón pero es una herramienta muy útil para contrarrestar que no tienes mesa de centro, reposapiés o alguna que otra mesita junto al sofá, pues hace las funciones de todo ello sin ocupar casi espacio.



8.- Solo las sillas necesarias



Si tienes una familia pequeña, como es mi caso, no es necesario tener una mesa de comedor en el salón con sus correspondientes sillas. Es decir, si sois dos, ¿para qué quieres 6 sillas?

Es cierto que en ocasiones recibimos a amigos y familiares en casa y tenemos que tener asientos para ellos, pero es bueno reconsiderar cuántas veces sucede esto al año y estudiar alguna solución alternativa a una mesa para 6 comensales con sus correspondientes sillas.

En mi caso, yo cuento con una mesa y 3 sillas. La mesa está situada muy cerca del brazon del sofá. Tengo la suerte de que el brazo de mi sofá es amplio, recto y con la dureza necesaria para servir de asiento. De hecho, resulta tan cómodo que con frecuencia lo uso cuando estoy sola en el salón. ¡Ah!, y no se deforma.

Por otra parte, cuento con algunas sillas plegables guardadas y quitadas de la vista en otra habitación. Hasta la fecha (casi un año viviendo aquí), solo he necesitado sacarlas dos veces. El ahorro de espacio que he conseguido quitando las sillas que no uso es significativo.


9.- La elección de los colores



Como seguramente sepas, el color de las paredes, los muebles, los textiles y los objetos decorativos pueden ayudarte a dar más luz y amplitud a cualquier estancia de la casa. Los colores cálidos amplían y los colores oscuros reducen espacios.

Por otra parte, si eres una persona a la que le gusta el color, seguramente no quieras tener una estancia de tu casa completamente blanca. Durante mucho tiempo se ha seguido esta tendencia en decoración: muebles blancos, paredes blancas, objetos de decoración blancos,... Por supuesto que ganas en luz, eso es seguro, pero no tanto en calidez pues el exceso de blanco puede resultar frío. Además, también es bueno tener presente qué sensaciones nos transmiten los colores y aprender a utilizarlos en nuestro beneficio personal (además de estético).

Existen muchas teorías sobre los colores. La mayoría hablan de elegir un color base sobre el que aplicar dos o tres más, de entre los cuales como mínimo dos serán de la misma gama. La verdad, a mí esto no me convence. He visto salones preciosos que no respetaban esta regla y otros que haciéndolo parecían una estancia sacada de un catálogo de Ikea... Vamos, algo súper artificial y nada personal. (Conste que yo tengo muebles de Ikea, pero no me gusta entrar en una casa y tener la sensación de estar entrando en la tienda).

En principio, para salones pequeños es recomendable elegir colores claros y cálidos para las paredes. A partir de ahí, con un poco de ojo, sin necesidad de seguir reglas, puedes conseguir un salón con color que no se coma tu pequeño espacio.

Si no sabes por dónde empezar, lo que te recomiendo es que intentes utilizar  colores que recuerdan a la naturaleza: verdes, amarillos, marrones, azules, beiges,... y huir de otros que pueden dar un toque más frío a la estancia (sobre todo si se usan en grandes cantidades), como: violetas, negros, grises, rojos,... De todos modos, también puedo decir que si estos colores los manejas bien, puedes lograr efectos muy bonitos que no resten luz a tu salón. Al final es una cuestión de proporciones.

¿Y tú?, ¿tienes algunos trucos para que tu salón parezca más grande y acogedor? Por favor, compártelos en los comentarios. :-)


viernes, 3 de agosto de 2018

Árbol de madera para la pared. Fácil de hacer y con muchísimas posibilidades


Hace años vi este árbol de madera para decorar la pared y me enamoré de él. Dediqué muchísimo tiempo a buscar la tienda donde podría adquirirlo y después de una larguísima búsqueda conseguí dar con ella. Para mi pesar, la tienda ya no vendía el árbol. Se había quedado sin stock hacía ya más de un año.

Foto extraída de Bohochicstyle

El hecho de que ya no hubiera más unidades de este árbol no me sorprendió. Su existencia había sido publicada en varias revistas de decoración pero además, a nadie se le escapaba que es una idea decorativa con muchísimas posibilidades. La obvia sería convertirlo en un árbol de Navidad, pero pasadas estas fechas también podría adornarse en celebraciones y eventos familiares o convertirlo en un marco de fotos gigante.

Foto extradía de Gifts Detective

No quise desistir en conseguir mi propio árbol así que no tardé mucho en decidir hacerme uno yo misma. No fue difícil. Unos pocos listones de madera de distintos anchos, algunos clavos, cola de carpintero, pequeños ganchitos, barniz incoloro y... ¡listo! Una vez terminado fue directo a la pared.

Mi árbol en proceso

Al principio lo utilicé para poner fotos y por supuesto no pasaba desapercibido, especialmente cuando llegó la Navidad y lo decoré así:

Mi árbol decorado con motivos navideños

Tiempo después me mudé de casa y en el cambio el árbol perdió unas ramas. Recientemente lo he restaurado y le he dado un nuevo uso. Ahora voy a ir colgando en él tarjetas de viajes, con imágenes o mensajes que me gusten. Probablemente también contendrá fotos de mis seres más queridos. En definitiva, pronto volverá a tener una nueva vida.

Mi árbol recuperado después de un tiempo abandonado

Mi árbol actualmente con nueva vida



jueves, 2 de agosto de 2018

Detalles decorativos en barro


Me encantan la cerámica y el barro. Me parecen materiales que aportan calor a un hogar, y si es bonito hacerse con piezas realmente artesanales, todavía es más bonito fabricarlas una misma. 

Abajo os dejo unas muestras de algunas piezas que realicé hace unos meses en un curso en El Alfar de Lavapiés, en Madrid. En poco tiempo aprendí mucho, gracias a Adrián.